PORQUE LAS MUJERES CAMBIAN. Eva Lerner

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Muchas son las veces a lo largo de la vida de una mujer en las que se trata para ella de observar diferencias y cambios en el cuerpo.

Una de las primeras diferencias que una niña registra, luego de la diferencia adulto-niño y en tiempos de sexuación, es la diferencia de los sexos. Semilla del sentimiento de desvalorización femenina si esto no es tramitado, a veces requiere un trabajo comprobar que a las niñas no nos falta nada, así somos! a diferencia de los varoncitos. Si esto es tramitado, en cambio, deja a la mujer más apta que al hombre para resolver lo que tenga que ver con la falla, la falta, el consuelo por el fracaso, la aceptación del error etc.

Es el ornamento femenino, las joyas, la vestimenta, la cosmética lo que desde tiempos inmemoriales y en todas las culturas fue y será patrimonio de las mujeres para cubrir esta falta en el cuerpo, esta diferencia, y abordarla con un velo de modo que su cuerpo atraiga al hombre y este no sólo no se horrorice con esta diferencia, sino que se deleite con el cuerpo de una mujer.

La imágen del propio cuerpo que se funda con la mirada de los seres queridos que la constituyeron no coincide muchas veces con la imágen real, es así que mujeres poco dotadas de los atributos que la publicidad vende, se sienten hermosas y otras, aún modelos, no terminan de sentirse conformes con su cuerpo al punto que solemos decir que una mujer es tan bella como le hicieron creer que es.

Desde siempre y también en todas las culturas la sexualidad masculina posa su mirada en el cuerpo de una mujer a diferencia de la sexualidad femenina que pone la oreja para escuchar la posición en la que el hombre se presenta, lo que habitualmente se conoce como el "verso" que le propone.

Vérselas con un cuerpo de mujer es para una niña desde pequeña encontrarse con un camino que se desdoblará siempre, si las cosas fueron bien, para poder conservar el sendero que la hará mujer, deseable para un hombre, y aquél que le permitirá hacerse madre.

Es la aparición de los caracteres secundarios, el crecimiento de los senos que empieza a hacerse notorio y la aparición del vello pubiano lo que indicará la entrada de la niña en la pubertad para esperar su menarca o primera menstruación. La niña queda así capacitada biológicamente para quedar embarazada lo que no es lo mismo que la consideremos emocionalmente apta para ser madre.

Esta etapa funda el basamento de los tiempos siguientes ya que es el momento en que se sitúa una nueva entrada de la niña a lo que dará acceso o no a los temas propios de las mujeres.

Es a partir de que se abre el largo camino de la sexualidad adolescente que una mujer tendrá que enfrentar cambios biológicos en su cuerpo de los cuáles podrá hacerse cargo o no.

El ser humano, el hablante, nace con un sexo anatómico, pero hacerse hombre o mujer no es un hecho natural, es un hecho de la cultura, de la civilización y a ella dan entrada los padres.

La homosexualidad es la prueba que hay que conseguir una identidad que responda al sexo anatómico con el que nacemos y no siempre es así.

La reproducción humana no es natural, la prueba está que hay personas que no quieren tener hijos. La sexualidad humana tampoco es natural, el ser humano a diferencia de los perros no se acopla por celo biológico, sino por deseo y por amor.

Hacerse cargo de haber nacido mujer, si las cosas fueron bien, es decir si se la considera mujer, si se la dice mujer, si se la esperó o se la aceptó como mujer, si ella puede preguntarse qué es una mujer, enfrenta entonces a una niña desde su adolescencia con estas cuestiones de las mujeres y con el uso de su cuerpo si puede ir apropiándose de estos cambios a los que a veces la biología y a veces simplemente el deseo de determinadas cuestiones o las decisiones de la vida la llevan.

Si la relación al cuerpo requiere de olvidarse de él, es decir ocuparse de él sin que pase a ocupar toda la escena, para una mujer el cuerpo toma varias veces en la vida la escena principal y en la fragmentación de su imagen en el espejo, muchas veces encuentra una mirada insuficiente.

La seducción, la iniciación sexual, los ritos simbólicos del casamiento de las distintas culturas, la administración de la reproducción, el primer embarazo, el parto y el amamantamiento, abren un camino de apropiación del propio cuerpo y de sus cambios junto con la conservación del pudor, es decir que hay cosas que se muestran a los hombres y otras que se hablan y se dicen sólo entre mujeres.

Estas verdades, que los hombres las saben pero no les gusta compartirlas han sido tema de largos debates de grupos feministas que consideran por eso a la mujer sometida al hombre. Si bien no estamos en contra de las reivindicaciones sociales de las mujeres que a nivel laboral y ciudadano debemos tener los mismos derechos que los hombres y en algunos casos más, licencia por maternidad, amamantamiento etc, hay otras cuestiones sin embargo que, no es que no se puedan compartir, pero tienen mejor resultado si no se comparten con los hombres.

Pueden encuestar a los hombres y verán que prefieren más ver a una mujer "producida" para salir a pasear que presenciar el acto de depilación aunque sea de las cejas, ni que decir de la entrepierna. La higiene de la menstruación, las curaciones de una episiotomía, la colocación diaria de un diafragma son cuestiones que las mujeres preferimos no compartir.

El juego del deseo y del amor del macho- hembra humanos se origina muchas veces en el señuelo que una mujer se anima a darle a un hombre, aunque él quede convencido que fue él quién la abordó.

¿Cuáles son los cambios en la menopausia, para ir entrando de lleno en el tema?. ¿Y qué es necesario tramitar entre mujeres?

En principio debemos diferenciar aquellos cambios biológicos propios de la menopausia que se asientan sobre el estado general en que una mujer se encuentra, de aquellos cambios que por acontecer en simultaneidad con la menopausia pueden equivocadamente ser atribuidos a ella. Los cambios biológicos que pueden o no acompañar a este momento de sequedad en la vagina y en la piel, sofocones, propensión a engordar, desencadenadas de enfermedades orgánicas asociadas como los tan comunes afecciones tiroideas, etc. Estos pueden ser tratados con reemplazo hormonal alopáticos o drogas homeopáticas según la decisión compartida entre el paciente y el profesional.

Para bajar mis barajas de entrada, no habría necesidad de situar más cambios que en cualquiera de las crisis vitales antes nombradas: como el tiempo de la menarca, el tiempo de la iniciación sexual, el tiempo de pasaje a la condición de estar o no en pareja, el tiempo de acceso o no a la maternidad. Este es el tiempo de entrada a la madurez

Cuando una etapa se termina y otra empieza se pierden algunas cosas de la etapa que se deja pero con el premio consuelo de otras que aún no se han vivido y que prometen.

La gran diferencia con la crisis vital que hoy nos ocupa, la menopausia, es que a veces es vivida. Por el fin de la fecundidad que conlleva, pero también por la coincidencia con la edad de los hijos, que inician su partida del hogar, el conocido síndrome de "nido vacio", como de pérdida insustituible.

Las etapas que se avecinan en esta oportunidad, en cambio, tienen más que ver con que una mujer haya encontrado antes de este tiempo las posibilidades de desdoblarse en madre y mujer y alguna tarea que le apasione y no sólo haya dedicado su vida a quiénes satisfactoriamente o no un día parten, que son los hijos. A veces esta tarea se encontró y se pierde con la jubilación, con los cambios económicos sociales de un país, que pueden encontrar al sujeto en una coyuntura delicada.

Si en realidad las etapas anteriores que fueron abandonadas a término, habiendo cumplido lo que uno deseaba y esperaba son insustituibles, más dolorosa aún es la pérdida si no fueron cumplidas las expectativas, por ejemplo de tener pareja para tener un hijo, o bien no haberlo podido tener por distintas causas.

Ésta precisamente es una etapa que nos encuentra con estar dando la vuelta de la esquina de la vida, esquina que no es cualquiera. Si bien nos falta vivir un tercio aún de nuestra vida los cambios que se avecinan encajan menos con los ideales que la sociedad de consumo propone como falsa receta para la felicidad: la juventud. Digo falsa porque como diría Oscar Wilde, "la juventud se desperdicia en los jóvenes" ya que se valora este atributo, "la juventud", a veces desmereciendo la capacidad que se adquiere para disfrutar de la vida cuando ya no somos tan jóvenes, y cuando precisamente se puede registrar que debemos pegarle un buen mordisco a la vida, que de todos modos se acaba para todos.

En primer lugar aprendimos lo irreversible del tiempo, ya que no es una cuestión de elección volver el tiempo atrás, sencillamente es imposible, por eso no se trata de seguir postergando decisiones largamente demoradas. Diría aún que lo irreversible del tiempo en cada coyuntura de la vida nos encuentra con lo que perdimos y con lo que de nosotros se perdió irremediablemente.

Uno no está preocupado por el tiempo cuando le sobra, sino cuando le falta.

Podríamos entonces quedarnos en la vía del lamento, por qué no?

Tal vez siempre ha sido así para alguien, y si vivió trágicamente cada acontecimiento de su vida, seguramente será así con su menopausia.

O podríamos aprovechar este hito como una oportunidad para decirnos que si alguna vez fue así, o si siempre fue así, esta vez podría dejar de ser así, ya que la vida es corta, se desperdició tanto tiempo, pero mientras estamos vivos, algo podemos hacer diferente con lo que hoy nos pasa.

Por eso la consulta psicoanalítica permite despejar cuestiones previas a las que la menopausia se agrega y un grupo de reflexión con mujeres en tiempo de climaterio, como este que acá se propone, permite encontrarse con lo parecido y lo diferente que le ocurre a nuestro semejante.

Donde me quisiera detener, es en subrayar, que si hubiera alguna "tarea preventiva" que pudiera sugerir el psicoanálisis - porque el psicoanálisis a diferencia de la psicología no hace prevención - en primer lugar depende de cómo se signifiquen, cómo se cuenten y a quién, como se digan los cambios biológicos así será vivida esta crisis. Y en segundo lugar dependerá de la neurosis de quien se trate que será el modo de absorber o no este cambio.

Se podría pensar que compartir todo esto con la pareja es necesario, sin embargo para qué convencerlo que está con una vieja si una ni por asomo tiene ese aspecto aún?

Hay hombres tan sugestionables diría Roland Barthes en "Fragmentos del discurso amoroso", en los que la imagen de una mujer pierde consistencia al visualizarle "apenas un pequeño punto en la nariz". Con esto quiero decir que hay "puntos en la nariz" a los que es mejor ponerles un velo para la mirada del hombre.

Uno de los temas que más preocupan a algunas mujeres es la idea de falta de libido sexual. Digo la idea porque muchas veces se atribuyen cambios en la relación de pareja a la menopausia y habría que revisar la influencia de los cambios simultáneos en la potencia sexual del partenaire.

La relación a la muerte y al envejecimiento, en una cultura en donde lo maduro no se inscribe como sabiduría de la vida sino como descartable.

La posición frente a la religión cuando un hijo no es más el horizonte del deseo sexual.

Las inhibiciones o tabúes anteriores, o simplemente si se toma a la menopausia como desencadenante de un cansancio de pareja que viene de arrastre, son diferentes. Prueba de ello son la cantidad de mujeres que relatan un aumento de su libido sexual, pero casualmente muchas de ellas han atravesado un psicoanálisis o la tercera o cuarta pareja y de eso no tiene estadísticas la medicina. La sexualidad es el escenario donde se juegan las otras depresiones.

Es crisis vital porque nos pasa a todos, a diferencia de un accidente o traumatismo, guerra, incendio o explosión, pero que sea vital no quiere decir que pase del mismo modo para todas. No son accidentales, son vitales, de cambio real, pero pueden ser vividas con humor y no como tragedia. El humor no es una posición que se pueda asumir por decreto, es la perspectiva con la que alguien puede estar de vuelta de un saber ineludible acerca de la muerte para abordar simplemente cada fin.

No hacer universo "Las menopáusicas" sino evaluar y atender singularmente cada caso sería la función de un equipo interdisciplinario. Cada mujer debe descubrir SU dieta, SU gimnasia, SU tipo de reemplazo hormonal, o SU exclusión de ese tratamiento.

La atención combinada, no hace nada más pero tampoco nada menos que cumplir la función de unificación de "cabecera" que cada una requiere para no fragmentarse en múltiples consultas con especialistas.

Y por último la menopausia no es el hito final sino tal vez el primer mojón de la madurez. Cuando las cirugías reparatorias ya no rejuvenecen, LA CREACIÓN es para hombres y mujeres, el único consuelo por la finitud.

Eva Lerner

(*) Taller interdisciplinario de información, sábado 21 de agosto de 1999. Panel compartido por: Ginecóloga: Dra. Ana Lerner; Ginecóloga: Dra. Cristina Portianko; Kinesióloga: Lic. Cristina Galante; Nutricionista: Lic. Marisa Andreoni ; Psicoanalista: Lic. Eva Lerner